Domingo, 08 de febrero de 2009



Qué frío hacía aquella mañana, estábamos bajo cero. Yo soy la del gorro de rusa, con mi chaqueta de lana, mis trenzas y mis agujas de calceta en las manos, tejiendo una lana que con el frío no sentía entre los dedos. Nadie comprendía qué hacía allí, en medio de un mercadillo de ciudad, entre saldos, bolsos y frutas... Montaba mi minimesa con cuatro cosas y me sentaba a tejer, esperando que la mañana avanzara de prisa para ir al calor de casa. Nada es fácil cuando se empieza, y mucho menos si tus recursos, como en mi caso, son mínimos. No tengo dinero, vale, pero tengo la fe más grande en lo que hago del mundo y la suficiente estima y el suficiente empeño como para conseguir lo que quiero. Creo que esa es la riqueza que verdaderamente importa. No dejaré una cuenta millonaria a mis hijos, ni grandes propiedades como herencia... Pero al menos les habré enseñado la importancia de un sueño, de luchar por él, de creer en él y de perseverar hasta conseguirlo... He luchado por lo que quería, y si tengo que volver a pasar frío por ello, lo volveré a hacer... Y no me avergüenza haber empezado desde lo más bajo, un mercadillo, soy la misma persona, mi trabajo es el mismo, nada me diferencia hoy con mi Carta Artesana de aquella soñadora tejiendo en silencio congelada... Tan sólo necesitaba un testimonio público de que lo que hacía era a mano y era yo la artífice... Bueno, pues ahí está, conseguido... Esta foto la pongo para animar a todas aquellas personas que son autodidactas en cualquier cosa que hagan, que es muy fácil conseguir que te firmen papeles cuando perteneces a una asociación o un cursillo te avala... pero nadie se acuerda de esa gente que aprende pos sí misma, se esfuerza, se supera y es constante. Por todos ellos, va este artículo.


Tags: convicción, meta, sueños, lucha, artesanía en el alma

Publicado por madeixasartesania @ 22:47  | La artesana
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