Jueves, 05 de febrero de 2009





Antiguo lino, del que ya poco queda, cultivado por manos que a lo mejor casi nadie recuerda, me imagino hilando en una noche cualquiera de invierno, sobre un regazo al calor de algún fuego, para, a ratitos, entre labor y labor de mil campos, tejerlo pulcramente. Lienzos que esconden mil queaheceres, que fueron sábanas de viejas camas... Y hoy, tan lejos en el tiempo, aunque aún no hace nada, son reliquias de quien sabe oir su historia. Este terminó convertido en un cojín, arropado con el amor de una puntilla de ganchillo hecha a mano. Y para que no se sienta ni solo ni viejo, le he bordado una cala en colores tierra, que es dónde germinó...


Tags: cojín de lino, puntilla de ganchillo, bordado de flores, artesanía

Publicado por madeixasartesania @ 6:17  | De todo un poco
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