Mi?rcoles, 28 de enero de 2009





Parece mentira, en la era de todo informatizado, todo prisas, todo seriado... y que sobrevivan como valientes los pañuelos de toda la vida. En esta época del todo para usar y tirar, me parece enternecedor que me pidan una bolsa para guardar pañuelos... Y ahí está, femenina con su encaje, sutil con el bordado en azul pastel, única e irrepetible, como todo lo hecho a mano, para cobijar en su interior delicados pañuelos de algodón egipcio en los que lucirá la inicial sublime que indique que tienen dueña... Encargos como éste me hacen meditar en la tradición, en el hecho de que podemos adornarla, tunearla, adecuarla a nuestro estilo, pero la esencia misma de su significado o su utilidad queda ahí, inalterable e inalterada, luchando a pulso contra este vivir a todo correr en el que se nos olvida fijarnos a menudo en el detalle... No puedo dejar de imaginar una mano colocando en su sitio con delicadeza y parsimonia sus preciados pañuelos.


Tags: lencería hogar, encaje, bordado, utilidad

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